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 I.                    INTRODUCCIÓN

El presente trabajo plantea la hipótesis que los consumidores finales de bienes TICs innovadores – tanto de innovación radical como incremental – analizan también la utilidad de dichos bienes como medios de “capacitación laboral” en el proceso decisorio de compra. Esta hipótesis permitiría explicar la aceptación de cambios radicales por parte de los demandantes, tema que desde la teoría económica ha sido tratado marginalmente. En una etapa posterior se debería realizar la constatación empírica y la cuantificación a la hipótesis ahora presentada.

La actual propuesta se fundamenta en definir a la problemática básica de la economía, como el estudio de sus procesos de cambio (Schumpeter 1976). El presente escrito parte de un enfoque microeconómico, y, por tanto, al analizar la dinámica de los mercados de bienes y servicios finales innovadores es esperable que junto a las variaciones en la oferta se evidencien cambios en la demanda, por ende, la pregunta generadora de la hipótesis a desarrollar es:

¿Cuáles son las motivaciones que originan las variaciones de los consumidores al demandar nuevos productos, ya sean estas innovaciones radicales o incrementales?

Dichas innovaciones se representarán con bienes tecnológicos que evidencien características de consumo y de inversión para los individuos demandantes y que brinden algunas de las siguientes funciones: comunicación y/o información (TICs). Bajo el supuesto que el consumidor final los demandará, pues le otorga a dichos bienes la capacidad de ayudar en su empleabilidad, al estimar que el aprendizaje en el uso de los mismos sería como una “capacitación laboral”. En el presente estudio se concibe a los individuos demandantes como organizaciones que tienen objetivos y esas estrategias se explican por la “Teoría de las Capacidades Dinámicas”. Este tipo de estrategia contempla la interrelación entre el entorno – los mercados en que se actua – y las competencias propia. Al considerar lo expuesto, la hipótesis específica a desarrollar es:

La demanda final de bienes innovadores TICs por parte del consumidor está parcialmente explicada por la utilidad percibida como medio para mantener o mejorar la empleabilidad del comprador.

Se procederá a explicitar las razones que justifican la demanda de determinados bienes TICs innovadores por parte de la familia. Demanda que, entre otras razones, estaría motivada por  la utilidad que estos brindan para mantener o mejorar la situación en el mercado de trabajo. Estos bienes pueden ser percibidos por el comprador, en parte, como un bien de consumo y, en parte, como un bien de inversión. En este segundo sentido dicho tipo de bienes le puede permitir al consumidor adquirir la experiencia y el conocimiento de funciones que están siendo apreciadas en la demanda laboral. Así como permitirían realizar funciones laborales en el hogar, o en otros espacios, en situaciones en las que la relación trabajo/ocio o lugar de trabajo/ hogar/terceros espacios se ha difuminado para muchos tipos de relaciones laborales. (1)

Asimismo, al analizar el proceso de compra de innovaciones radicales e incrementales se pueden detectar las semejanzas y diferencias que tienen entre ellas y de esa forma hacer un aporte al conocimiento sobre el tema, que dentro de la microeconomía es bastante reducido. Por una parte, el comprador de innovaciones evidenciaría grados de experiencia muy diferentes frente a la compra de estos dos tipos de innovaciones y, por lo tanto, los niveles de aprendizaje en uno y otro caso deben ser muy distintos. Dada una relación temporal diferente, el aprendizaje, el conocimiento y la especialización en el consumo de una innovación incremental y una radical deberían ser muy diferentes pero, es factible esperar que en ambas se compartan la visión de medio de “capacitación laboral”.

 

Finalmente, al caracterizar a la persona demandante como una organización – en este caso oferente de servicios laborales – que se encuentra con la presión de la competencia en el mercado, se puede comprender que esta organización busque métodos para concurrir en las mejores condiciones. La “Teoría de las Capacidades Dinámicas” hace especial hincapié en la necesidad de aumentar el aprendizaje y el conocimiento para desarrollar estrategias exitosas. En este sentido, los bienes TICs tienen una doble dimensión, por una parte su conocimiento y experiencia de uso parece ser un aspecto valorado por la demanda laboral y, en segundo término, diferentes dimensiones de las TICs sirven como medio para aprender y mantener un creciente nivel de conocimiento de índole general.

El objetivo del actual trabajo es presentar desde la microeconomía, la hipótesis que, entre  las razones que explicarían el comportamiento de la demanda de innovaciones por parte de las familias en bienes TICs, percibidos como bienes de consumo y de inversión, se encuentra la razón de considerarlos elementos de aprendizaje y capacitación no solo para el hogar sino también para el desarrollo laboral personal. Se supone que el aprendizaje del uso de esos bienes puede ser también “formas de capacitación laboral” que permiten mejorar el valor de la persona en el mercado de trabajo, o sea en el proceso de decisión, junto con otras variables, puede estar presente la valorización del elemento de capacitación. A tal fin, se procederá a explicar, en primer lugar, el tratamiento que desde la economía se ha realizado de la demanda de innovaciones en general. En segundo término se presentarán los supuestos básicos que sustentan el enfoque presentado y finalmente se detallarán los pasos a seguir para una posterior constatación empírica.

 

  1. II.                  LA DEMANDA DE INNOVACIONES Y SU TRATAMIENTO EN LA ECONOMIA

Schumpeter (op. Cit) define al estudio de los procesos de cambio como el principal problema de la economía. La innovación tecnológica es el factor fundamental para explicar este cambio, en un proceso de destrucción creativa motorizado por el agente emprendedor. Ahora bien, ¿cuál es el rol que desempeña la demanda de las familias dentro de este proceso de evolución? Este aspecto ha sido poco estudiado, tal vez al considerarse que la explicación del cambio en la economía o bien provenía del emprendedor schumpeteriano o bien de las empresas, – más allá de las propuestas de J. Schmookler -.

En los estudios que analizan los cambios económicos, la tradición se ha sesgado al análisis de las empresas, el sesgo hacia un análisis de la oferta como fuente de cambio estaría en las  motivaciones de supervivencia o incremento en la tasa de beneficio de las empresas para el desarrollo de variaciones de diverso orden (productos, procesos, etc.). En forma apriorística, se considera además que esto se debería, en parte, a que se ha estimado una demanda pasiva y aceptante de las innovaciones radicales propuestas desde la oferta bajo la visión schumpeteriana. Por otro parte, la inclusión de nuevos productos en las canastas de consumo, generaría un problema de coherencia en la estructura teórica de los supuestos de racionalidad – según la definición que al respecto se adopte – en relación a las preferencias en los consumidores (Becker y Stigler 1977, y Sen 1986). La cuestión de la estabilidad de las preferencias ha generado una bibliografía muy extensa dada la centralidad que tiene dicho supuesto en la estructura de la teoría microeconómica. Estos aspectos han servido para establecer la postura de estudiar al comportamiento del individuo consumidor como una organización, no solo en la producción de bienes de consumo sino, además de oferente de factor productivo a partir de las capacidades dinámicas.

El interés en analizar las motivaciones del consumidor de innovaciones – radicales e incrementales – se debe a que se considera fundamental la comprensión de la teoría de la demanda en todo estudio sobre economía, otro motivo es la escasa bibliografía que trataba dentro de la microeconomía hasta años recientes en esta cuestión, limitaciones que se expresan claramente en distintos trabajos (Witt 2001, Metcalfe 2001,  Fonseca y Zeidan, 2004, Andersen, 2007).(2)

El fenómeno de la aceptación o rechazo de las innovaciones por parte de los individuos sí ha sido estudiado ampliamente desde la antropología, la sociología, la psicología y el marketing. Si bien dichos aportes serán tomados en cuenta en la formulación de la hipótesis, no se detallarán dichas trayectorias teóricas, dado que la extensión de esa temática amerita un trato por separado al exceder los límites del presente trabajo.

Como primeras referencias teóricas al estudio de la demanda de innovaciones se pueden citar los trabajos que, desde la economía, estudian a los consumidores y los cambios en los gustos,  en los artículos de Caroline Foley (Foley C. 1893) y en el conocido tratado de T. Veblen “La clase ociosa” (Veblen T. 2007).

Dentro de la teoría económica, se pueden citar, a partir de la segunda posguerra los textos, de J.K. Galbraith (Galbraith 2004), J. Smockler (Schmookler 1966), T. Scitosky  (Scitovsky 1992), y A. Hirchsman (Hirschman 1986) como fuentes de estudio de la innovación y la demanda. Por otra parte, dentro de la teoría microeconómica se observan los aportes de autores como K. Lancaster (Lancaster 1966) o R. A. Pollak (Pollak 1978). La propuesta de Lancaster de analizar la demanda de bienes no por sí misma sino por las capacidades que le atribuimos a dichos bienes es sumamente interesante para la presente propuesta. Pues una de las incógnitas a resolver es si los demandantes de TICs para el consumo familiar le imputan también a dichos bienes características de inversión, y  donde el aprendizaje de su uso es considerado un medio de “capacitación laboral”.

Más recientemente se estudiaron las motivaciones del comprador de productos innovadores, como un consumidor activo y/o que aprende. Esta visión de agente activo que estructura nuevos hábitos de consumo le permitiría ser parte de la explicación del cambio económico. Entonces el problema básico es comprender las razones que motivan a los individuos a cambiar sus hábitos de compra y consumo, incrementando la variación, alterando sus canastas de consumo, cuando las familias supuestamente tendrían una menor presión del medio – como es el caso de las empresas – para realizarlo. Esta visión de agente activo que estructura nuevos hábitos de consumo es analizada entre otros por M. Bianchi M. (Bianchi 1998), U. Witt (Witt y Woersdorfer 2010, Witt 2011), B. Loasby (Loasby 2001) y D. Consoli (Consoli 2005), autores que en mayor medida servirán de base para los supuestos del modelo a presentar.

 

  1. III.                SUPUESTOS BASICOS DEL MODELO

Los siguientes son supuestos básicos que se asignan al modelo para establecer la hipótesis:

–          Se considera al consumidor como un agente activo que trata de tomar decisiones intencionadamente (Muñoz, Encinar, y Cañibano 2011) (3) dentro de un esquema de racionalidad limitada (Simon, 1947) donde a partir del agente sus decisiones se interrelacionan con los otros (Mead, 1934) interactuando socialmente en un proceso de estructuración.

–          Los agentes actúan en un ámbito temporal de condición irreversible – tiempo histórico – (Hodgson 1995), generando en su desarrollo continuos procesos de aprendizaje y de crecimiento de los conocimientos (Lundvall, 1999), derivando agentes heterogéneos de las diferentes experiencias. Se destaca la importancia del conocimiento tácito, y como el know how de las personas es relevante en sus respectivos desarrollos laborales.

–          Los agentes consumidores pueden ser analizados como organizaciones similares a las sistemas productivos (Potts, 2003). Las familias se asimilarían a organizaciones con capacidades dinámicas (Teece, Pisano, y Shuen, 1997, Nelson 1991, Winter 2993) (4)

–          Este estudio de naturaleza compleja se plantea analizar el proceso decisorio de los consumidores que se da bajo situaciones de incertidumbre en entornos cambiantes y en situaciones de desequilibrio. Para su estudio se debe ingresar en la “caja negra” e incorporar herramientas de análisis de otras Ciencias, en particular de la Psicología (Max Wertheimer 1991, Tversky y Kahneman 1974, entre otros). Asimismo se considera de utilidad incorporar conocimientos provenientes de la Sociología y de la Administración y Comercialización y de los diferentes modelos de Difusión y de Aceptación de nuevas Tecnologías (Davis, 1989)

–          La motivación para revisar las rutinas (Nelson y Winter, 1982) y/o hábitos (Hodgson, 1997) de compra y consumo se considera que podría estar derivada del aprendizaje, del crecimiento de los conocimientos, de la especialización y el análisis costo beneficio de introducir una variación en sus demandas.

–          Los bienes que ejemplificarán a las innovaciones tanto radicales como rutinarias serán bienes de consumo durable con una componente tecnológica y con funciones de comunicación y/o información (TICs) que tengan la característica de ser considerados por el consumidor como bienes de consumo y de inversión al mismo tiempo, y se encontrarían en un límite de uso doméstico o profesional, dada las características actuales del mercado laboral. (Castells 2007 y Echeverria, 1994). (5)

La función de producción doméstica y la inversión en Capital Humano

El Premio Nobel de Economía, Gary Becker ha realizado aportes notables a la microeconomía. Entre ellos, propuso analizar a las familias como productora de bienes y servicios – v.g. la elección entre preparar la comida en el hogar o comer en un restaurante,  dependerá del valor relativo de que se asigna al tiempo -. Entonces, si surge una innovación, como por ejemplo fue el lavavajillas en su época, las familias analizan la conveniencia de incorporarlo a la función de producción doméstica o no. Lo mismo para un bien de capital de la función de producción doméstica como para un insumo, se presenta una fruta nueva como fue en su momento el kiwi y veo si lo incorporo como materia prima para postres o no en reemplazo de otra.

En la “Teoría del Capital Humano” Gary Becker, explica que las personas destinamos ingresos y tiempo en nuestra formación en relación a ingresos futuros esperados. “This paper is concerned with activities that influence future real income through the imbedding of resources in people. This is called investing in human capital” (Becker, 1962). En este sentido, el consumidor, al realizar un análisis costo beneficio, puede suponer que el conocimiento del uso de determinado bien puede ser útil para su desarrollo laboral, manteniendo o mejorando su empleabilidad, este enfoque podría asimilarse a las propuestas de Gary Becker.

Pero los supuestos del modelo previamente citados (racionalidad limitada, tiempo irreversible, aprendizaje, conocimiento y especialización, importancia del conocimiento tácito, rutinas y hábitos, incertidumbre y desequilibrios entre otras), difieren de los sostenidos en la teorías microeconómicas de  G. Becker, al margen que este autor no incorpora específicamente la compra de bienes innovadores por parte de las familias como medio de inversión en capital humano. Asimismo, G. Becker propone una función de producción para las familias, en el actual trabajo se establece un sistema de producción, de orden individual. Las mismas se asemejan a organizaciones que ofrecen servicios laborales, con estrategias que evolucionan dentro del enfoque de las Capacidades Dinámicas.

 

 

  1. IV.               HIPOTESIS PROPUESTA:

Los factores que pueden explicar que el consumidor supere la incertidumbre y adopte una innovación – radical y/o incremental -, pueden ser, entre otros, los siguientes:

–          El aprendizaje, el cúmulo de conocimientos y, por ende, la especialización que tenga sobre esa gama de productos.

–          El precio, el precio relativo –  con sus sustitutos y complementarios – y el nivel de ingreso

–          Los beneficios que creo que brinda el nuevo producto en relación a los anteriores.

–          El efecto social “imitación”, quienes lo han comprado y mi mejoramiento de la imagen (o no) si comparto ser consumidor del nuevo producto.

–          Otros como la facilidad de uso, la posibilidad de poder experimentar antes de comprarlo etc

 

Al margen de las razones expuestas precedentemente, se propone además otra hipótesis que puede generar el contexto sobre el consumidor, que lo lleve a adoptar una variación a su canasta de consumo, innovación que puede ser de orden radical o incremental. En las empresas, la presión de la competencia es un elemento de importancia para variar sus rutinas, por ende podemos asimilar esta situación a un individuo en su faz de consumidor, si lo asemejamos a un sistema de producción. 

 

En la actual propuesta se concibe al individuo en su faz de oferente de factor productivo, que demanda bienes en su dimensión de organización proveedora de servicios laborales. Organización que tiene una estrategia para mantener y mejorar su empleabilidad. Al respecto se puede considerar que la competencia en el mercado (el mercado laboral en este caso) hace que los individuos tengan una motivación extra para llegar a variar sus rutinas. De esta forma se encontraría un acercamiento interesante para explicar la compra de algunas innovaciones radicales o incrementales por parte de las familias. En términos específicos, se considera que (es pregunta¿?) bienes innovadores TICs, con características de bienes de consumo y de inversión son demandados por los individuos, pues el comprador junto a otras razones, percibe su utilidad para mantenerlo actualizado en el mercado laboral.  Esta organización individual considera que conocer el uso de estos bienes tecnológicos es un requerimiento usual en los mercados laborales actuales y por ende este factor está presente en el proceso decisorio de su compra. Al margen que dichos bienes cumplirían también con otras funciones, como ser medio de información, de generación de conocimiento y de acelerar las relaciones sociales, aspectos que también se consideran valorados para el desarrollo laboral del individuo. En síntesis la hipótesis que se desea explorar, es entonces: Los agentes económicos como oferentes de servicios laborales, actuamos estratégicamente como una organización en base a nuestras Capacidades dinámicas y, al comprar determinados bienes en nuestro proceso decisorio tomamos en cuenta, junto a otros factores, que dicha innovación, tanto radical como incremental, puede ser de utilidad además para nuestro capacitación y desarrollo laboral.

Tal como se ha explicitado, la bibliografía que trata la relación entre conocimiento, mercado de trabajo e innovación es sumamente amplia, pero es relativamente escasa en cuanto al estudio de la relación entre consumo de determinados bienes innovadores y su posible utilidad como medio para mantener capacitado al trabajador. Más escasa es aún al estudiar desde la microeconomía la demanda de innovaciones radicales e incrementales con sus semejanzas y diferencias, por ende se estima que la actual propuesta sería de utilidad al intentar analizar un tema poco estudiado.

A nivel metodológico, a fin de cuantificar la hipótesis, se plantea realizar una investigación del comportamiento de consumidores iniciándose con la recopilación de fuentes secundarias de información para luego proceder con técnicas mixtas (Verd y López 2008) comenzando la investigación cualitativa de las motivaciones de compra y consumo y finalizar el trabajo con el estudio cuantitativo respectivo. Con esa base cuantitativa se constatará o rechazará la hipótesis, si los agentes incorporan variaciones en su canasta de consumo, demandando innovaciones – radicales e incrementales – que puedan ser útiles para su desarrollo profesional. En dicho análisis se podrá explorar además, si el mismo se realiza con limitadas valoraciones costo beneficio así como la relevancia de las siguientes variables:

–          Niveles de aprendizaje, conocimiento y especialización;

–          Niveles socioeconómicos, de edad y sexo

–          Tipo de desarrollo laboral y característica de inserción en el mercado laboral.

 

Notas

(1) Se considera de interés observar los aportes del trabajo “Educación, Aprendizaje y Empleo en la Sociedad de la Información” de la Dra. Luisa Montuschi, presentado en las Jornadas de la Asociación Argentina de Economía Política (1999); “En este contexto de rápidos cambios tecnológicos, se ha señalado que, más que aprender la tecnología, lo importante es “aprender a aprender con la tecnología” y aprender a utilizar la información y a comunicar (…)

El enfoque que preside todos los desarrollos previsibles en materia de educación y entrenamiento es el del lifelong learning o aprendizaje a lo largo de toda la vida. La formación no habrá de terminar en el sistema de educación formal sino que deberá continuar a lo largo de todo el ciclo vital y deberá comprender mucho más que las meras competencias técnicas. De este modo se facilitarán carreras profesionales más flexibles y aumentará la empleabilidad de las personas (…)

En el nuevo mundo del trabajo los límites entre trabajo y ocio, trabajo y aprendizaje, empleo y autoempleo son o serán menos definidos de lo que eran en el pasado (…)

En la SI (Sociedad de la Información) se han vuelto indefinidos los límites entre trabajo, aprendizaje y ocio. Al nivel de la sociedad las nuevas relaciones entre trabajo, vida y empleo plantean cuestiones acerca del lugar y el valor del trabajo en la vida de la gente y aparecen dudas acerca del trabajo como fuente de la condición humana y fundamento de la cohesión social”.

 

(2) Tal como expresan NELSON RICHARD y CONSOLI D. (2010) en “An evolutionary theory of household consumption behavior” en Journal of Evolutionary Economics, Vol.20. 5, p.p. 665-687 “To date virtually all of the work by evolutionary economists has been focused on the “supply side” of economic activity, the demand side has been relatively neglected….However, because a significant portion of the innovation going on in capitalist countries has been in the form of new consumer goods and services, it should be obvius that dealing coherently with the Schumpeterian agenda requires a theory of consumer  behavior which treats in a realistic way how consumers respond to new goods and services. Presently we do no have such a theory”.

 

(3) “In a 2003 conference I proposed that a career of challenge and personal development is the essence of the good life (Phelps, 2007). It was commented that this is a “very American” view. In replying I began to remember that this view is the classical theory of what the good life is, a theory that originated in Europe: Aristotle declared that people everywhere wanted to expand their horizons and “discover their talents.” The Renaissance figure Cellini described the joys of creativity and “making it” in his Autobiography. In Baroque times Cervantes and Shakespeare dramatize the individual’s quest – a moral view Barzun and Bloom call vitalism. Such a view is reflected to a degree by Jefferson and Voltaire among other Enlightenment figures and is interpreted by the pragmatist philosophers William James and Henri Bergson.34 The “self-actualization” in Maslow and “self-realization” in Rawls both refer to all of this as do the “capabilities” and “doing things” in Sen (1995). This concept of human fulfillment obviously differs from Bentham’s theory of happiness, or “felicity”,  and it need not correlate with reported happiness.

If that is the substance of the good life, it appears that a good economy promotes “vitalist” lives. It produces the stimulation, challenge, engagement, mastery, discovery and development that constitute the good life”.

Edmund Phelps “Macroeconomics for a Modern Economy” Prize Lecture, December 2006

 

(4) Al respecto, si bien con interesantes diferencias, es destacable considerar el concepto de organización que Langlois y Cosgel otorgan a los consumidores:

“In this essay, we recast the activities of the consumer not only as production activities but also as problem solving activities that require the purchase, development, and invention of

consumption capabilities.

We very much agree with the notion of consumption as production; but we disagree with the formulation of production in terms of a production function. The neoclassical account of production considers the productive knowledge of the firm as given and unproblematic. The analogy to consumption would thus require the consumer to be endowed with all the knowledge, experience, and skills that the production of utility necessitates. Increasingly, students of the economics of production have sought to open up the black box of the production function. One promising alternative is the dynamic capabilities approach, which is currently infiltrating both industrial economics and corporate strategy (Langlois and Robertson 1995; Teece and Pisano 1994).  In this approach, producers do not find productive knowledge as given, a matter of “blueprints” available in principle at no cost to all. Rather, productive knowledge is a matter of capabilities (Richardson 1972) that are acquired slowly and at some cost through a historical process of learning. At the most fundamental level, these capabilities are in the nature of what Nelson and Winter (1982) call routines, habitual patterns of skill-like behavior. As Michael

Polanyi (1958) argued, skills of this sort represent in large part a kind of knowledge that is “tacit” — it cannot be fully articulated but must be acquired through observation and practice.

One of the main implications of this view is that individuals and organizations are necessarily limited in what they can do well (or cheaply) by what they have done in the past.

If, as Becker, Stigler, Lancaster, and others argue, consumers are really also producers, then consumers, in our approach, require capabilities in order to consume. They require skills and routines. And the organization of consumption, like the organization of production, will be a matter of the costs of acquiring new capabilities, which will in turn be a function of the pattern of capabilities available to the consumer and the systemic structure of consumption”.

Langlois R. y Cosgel M “The organization of consumption” University of Connecticut WP 1996

 

Luego del artículo de Langlois y Cosgel, es destacable el trabajo de J. Potts, cuya visión del consumidor como productor en base a una óptica de sistema de producción se aproxima a la propuesta que se desea presentar. Al respecto, J. Potts explica:

 

“Gary Becker (1976) once supposed that we might model marriage (the household) by supposing that the class of objects we call households are formally equivalent to the class of objects known as firms. Firms are production functions that produce market goods and services, and households are production functions that produce non-market goods and services…..The problem is with the allegory:”households are production functions because firms are production functions” is workable only if we happily accept that firms are productions functions.

 

We can distinguish two theoretical frameworks relating to the firm. The first is a production function, which is defined for a given stock of knowledge. The second is a production system, which acts to coordinate a flow of knowledge (information) and to create knowledge. Knowledge in this last sense must be allowed a wide meaning, encompassing a spectrum of meaning spanning tacit knowledge (Polanyi 1976), skills and routines (Nelson and Winter 1982), Schumpeterian “creative-destruction” and the phenomenon of competence (Foss 1996)…

 

Can we then think of households as productive systems and bring to bear the analysis of the competence theory (…) The evolutionary theory of the firm (e.g. Nelson and Winter 1982) and the competences based theory of the firm (e.g. Foss and Knudsen 1996) both derive from the notion of a firm as a knowledge-creating entity. And it is this basis, of an abstract knowledge-creating complex system, that I suggest fully generalizes to the non market context – i.e. the households as a knowledge creating system – and provides the keystone to an evolutionary microtheory of a production system”.

Potts J. “Evolutionary microeconomics and the theory of the household” 2000 University of Queensland DP nº 271

 

(5) Los economistas Phelps y Nelson destacaron la importancia del nivel educativo para explicar la rapidez de incorporación de innovaciones tecnológicas, trabajo de sumo interés relacionado con los niveles de capacitación gerencial para adaptar los cambios a las organizaciones:

“Even a highly routinized job may require considerable education to master the necessary discriminations and skills. But probably education is especially important to those functions requiring adaptation to change. Here it is necessary to learn to follow and to understand new technological developments.

We suggest that, in a technologically progressive or dynamic economy, production management is a function requiring adaptation to change and that the more educated a manager is, the quicker will he be to introduce new techniques of production. To put the hypothesis simply, educated people make good innovators, so that education speeds the process of technological diffusion”.

R. R. Nelson; E. S. Phelps “Investment in Humans, Technological Diffusion, and Economic Growth” The American Economic Review, Vol. 56, No. 1/2. (Mar, 1966), pp. 69-75.

 

Los cambios socio económicos estarían explicando la mayor demanda de capacitación en los mercados laborales y la necesidad de mantener un adecuado nivel de actualización para sostener el grado de empleabilidad personal. Dada la importancia del tema veamos los conceptos de diversos autores al respecto:

 

“Tras la aceleración de los cambios, se hallan ciclos vitales de productos más cortos y un comercio internacional intensificado, así como una desregulación de origen político. Al nivel empresarial, se registra como una intensificación de la competencia. Al nivel individual, se vive como la necesidad permanente de renovar capacidades y competencias para poder mantenerse en el mercado laboral. El cambio y el aprendizaje son la cara y la cruz de la misma moneda. La aceleración  del cambio plantea nuevos problemas para las personas y las organizaciones y para hacerles frente se requieren nuevas competencias”.

Lundval B.A. y Lorenz E. “Innovación y desarrollo de competencias en la economía del aprendizaje. Implicaciones para las políticas de innovación”, en “Innovación y Aprendizaje” Zamudio. Innobasque 2010

“El verdadero recurso dominante y factor de la producción absolutamente decisivo no es ya ni el capital, ni la tierra ni el trabajo; es el conocimiento. En lugar de capitalistas y proletarios, las clases de la sociedad postcapitalista son trabajadores de conocimientos y trabajadores de servicios”. Drucker P. (1993). ”La sociedad postacapitalista” Norma Mexico DF

 

“Another reflection of the a fore mention edgear change. is the growing speed and intensity of innovation. There are two main ways in which breakthroughs come about: first, through formal research and development work off-line (i.e. .isolated. and .sheltered. from the regular production of goods and services); second, through learning online, where individuals learn by doing and, as a rule, can assess what they learn and hone their practices for what follows next. This can be an extremely potent form of knowledge production in many professions”.

P.  David and D. Foray “Economic Fundamentals of the Knowledge Society” Policy Futures In Education. An e-Journal 1. Special Issue: Education and Knowledge Economy. Jan 2003.

 

“The types of labour market determine the locus of learning, the incentives for developing different types of knowledge, and define the boundary and social framework within which individual learning interacts with collective learning. These institutional features interact with organizational structures and processes to generate different types of knowledge, patterns of learning and innovation

Human knowledge exists in different forms; it can be articulated explicitly or manifested implicitly (tacit). Polanyi (1962) argues that a large part of human knowledge is tacit. This is particularly true of operational skills and know-how acquired through practical experience. Knowledge of this type is action-oriented and has a personal quality that makes it difficult to formalise or communicate….. . Tacit knowledge, in contrast, can be acquired only through practical experience in the relevant context, i.e. ‘learning-by-doing’”….

Their wider personal and professional networks are another important source of learning. Inter-firm career mobility promotes learning and knowledge transfer. The willingness of the individuals to change firms, on which the collective learning process depends, is made possible by the guarantee of job opportunities elsewhere within the region”.

Lam A.”Alternative Societal models of learning and Innovation in the knowledge economy” Paper to be presented at the DRUID Summer Conference on “Industrial Dynamics of the New and Old Economy – who is embracing whom?” Copenhagen/Elsinore 6-8 June 2002

 

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  1. INTRODUCCION

 1.1.  Pregunta inicial

 “La Era de la Información es un periodo histórico caracterizado por una revolución tecnológica centrada en las tecnologías digitales de información y comunicación, concomitante, pero no causante, con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad humana, y con la interdependencia global de dicha actividad.  Es un proceso de transformación multidimensional que es a la vez incluyente y excluyente en función de los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organización social. Como todo proceso de transformación histórica, la era de la información no determina un curso único de la historia humana. Sus consecuencias, sus características dependen del poder de quienes se benefician en cada una de las múltiples opciones que se presentan a la voluntad humana”.  (Manuel Castells, 2005)

Hacia mediados de la década de los noventa, el desarrollo de Internet y de las nuevas tecnologías de la información, dio origen a un debate sobre su impacto sobre la economía y la sociedad. Muchos sectores esperan que Internet sea un medio que fortalezca los vínculos entre los diferentes actores sociales; y coadyuve a la desaparición de las inequidades en la sociedad.

Por otro lado, la realidad es que las innovaciones tecnológicas no se difunden de manera regular. No todos los individuos, ni todas las organizaciones se convierten en usuarios, y menos aún en usuarios avanzados. Esto conllevaría una profundización de las desventajas de determinados grupos sociales. Por ende en este trabajo se plantea inicialmente la siguiente cuestión: ¿Las actuales sociedades, denominadas del conocimiento o de la información, funcionan como círculos cerrados sólo accesibles a un conjunto limitado de personas?

 1.2.  Enunciado del tema

 A partir de esta pregunta inicial se analiza el fenómeno de la brecha digital en España, en particular ¿Cómo afecta a las mujeres españolas de hoy el fenómeno de la brecha digital?

1.3.  Aspectos que plantea el tema elegido

El estudio se centrará en los factores que explican la existencia de una brecha digital y si ésta afecta más a las mujeres que a los hombres.

En términos espacio – temporales, se analizarán las estadísticas generadas por la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares a nivel español (INE – período 2002-2009), relacionando la principal variable con las estadísticas a nivel europeo elaboradas por EUROSTAT.

       1.4. Objetivos de la investigación

            1.4.1. Objetivo Primario

Detectar y analizar la ocurrencia y los factores que explicarían la existencia de una brecha digital en España, que afectaría en mayor grado a las mujeres que a los hombres.

            1.4.2. Objetivos Secundarios

            a. Analizar algunos de los datos publicados por la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares para España; y comparar la evolución de la variable principal a nivel europeo.

b.  Identificar las variables explicativas del fenómeno.

  1. MARCO TEORICO Y ESTADO ACTUAL DE LA CUESTION

2.1.  Conceptos básicos

En primer término, se considera necesario detallar una serie de conceptos de interés para el desarrollo del estudio, como primera aproximación a los temas y sin que estas definiciones o explicaciones sean excluyentes de otras menciones que se hagan en el estudio sobre los mismos. Cabe destacar que la bibliografía al respecto es tan amplia, que resulta dificultoso centrarse en una sola vertiente.

      Computadora/Ordenador: Una computadora, también denominada ordenador o computador, es una máquina electrónica que recibe y procesa datos para convertirlos en información útil. Es una colección de circuitos integrados y otros componentes relacionados que puede ejecutar con exactitud, rapidez y de acuerdo a lo indicado por un usuario o automáticamente por otro programa, una gran variedad de secuencias o rutinas de instrucciones que son ordenadas, organizadas y sistematizadas en función de una amplia gama de aplicaciones prácticas y precisamente determinadas, o proceso de programación.

      Internet: Es un conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas que utilizan la familia de protocolos TCP/IP, garantizando que las redes físicas  heterogéneas que la componen funcionen como una red lógica única, de alcance mundial. Sus orígenes se remontan a 1969, cuando se estableció la primera conexión de computadoras, conocida como ARPANET, entre tres universidades de California y una en Utah, Estados Unidos. Uno de los servicios que más éxito ha tenido en Internet ha sido la World Wide Web (WWW, o “la Web”), hasta tal punto que es habitual la confusión entre ambos términos. La WWW es un conjunto de protocolos que permite, de forma sencilla, la consulta remota de archivos de hipertexto. Ésta fue un desarrollo posterior (1990) y utiliza Internet como medio de transmisión. Existen muchos otros servicios y protocolos en Internet, aparte de la Web: el envío de correo electrónico (SMTP), la transmisión de archivos (FTP y P2P), las conversaciones en línea (IRC), la mensajería instantánea y presencia, la transmisión de contenido y comunicación multimedia -telefonía (VoIP), televisión (IPTV), los boletines electrónicos (NNTP), el acceso remoto a otros dispositivos (SSH y Telnet) o los juegos en línea. 

       Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC): Surgen a partir de un  proceso de convergencia de varios sectores, en especial los de la comunicación, la informática y la microelectrónica. Estas tres industrias han unido el resultado de su trabajo (las redes, el software y el hardware), originando la revolución digital.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) define los productos y servicios TIC a partir de consideraciones generales sobre su utilidad:

– Un bien TIC debe facilitar la comunicación, el procesamiento y la transmisión de la información mediante medios electrónicos. También serán bienes TIC aquellos que permitan medir o registrar electrónicamente fenómenos físicos, así como los que sirvan para controlar un proceso físico mediante medios electrónicos.

– Un servicio TIC será aquel que facilite las funciones de comunicación y de proceso automático de la información a través de medios electrónicos.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) define las TIC de la siguiente forma:

“ Las TIC se conciben como el universo de dos conjuntos, representados por las tradicionales Tecnologías de la Comunicación (TC) – constituidas principalmente por la radio, la televisión y la telefonía convencional – y por las Tecnologías de la Información (TI) caracterizadas por la digitalización de las tecnologías de registros de contenidos”.

      Sociedad de la Información: Este concepto surge en los años ’90, coincidiendo con la implantación en los países desarrollados de las TIC. Los antecedentes del término datan de décadas anteriores. En 1973, el sociólogo estadounidense Daniel Bell, introdujo la noción de la “sociedad de la información” en su libro El advenimiento de la sociedad postindustrial.

Alcanza su apogeo en el momento en que las distintas administraciones públicas se hacen eco de la importancia que tendrán en un futuro inmediato las industrias de la tecnología informática y el universo de las telecomunicaciones. Por un lado Estados Unidos de Norteamérica fue el pionero en establecer un Plan Tecnológico (1993), el Plan Gore, preocupado por los aspectos informáticos, económicos, políticos y sociales que afectarían en un futuro a todos los ciudadanos norteamericanos. Sus objetivos principales eran: el crecimiento económico que ayude a generar empleo; la protección del  medio ambiente; la mejora de la tecnología en la educación y la información; una política nacional de comunicaciones que facilite la rápida implantación de las nuevas tecnologías; etc. Todo ello con el fin de liderar la economía mundial gracias a un liderazgo en dos importantes pilares: la ciencia y la tecnología. Ante este reto, Europa, no se queda rezagada y redacta el Plan Delors, centrado en tres líneas básicas de desarrollo:

Los retos y las vías para entrar en el siglo XXI.

  1. Las condiciones para el crecimiento, la competitividad y el aumento del empleo.
  2. El teletrabajo; una red de universidades y centros de investigación, que favorezca y potencie la investigación europea; el fomento de los servicios telemáticos para las pymes; la gestión del tráfico aéreo y por carreteras de forma electrónica; y otras acciones que hagan posible la sociedad de la información en el hogar.

La intención fue que Europa no quedara relegada ante los retos de la sociedad de la información, a la vez que este plan contara con el: “…potencial de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos europeos, de aumentar la eficacia de nuestra organización social y económica, y de reforzar la  cohesión…” La inquietud que despertó  este Plan fue la generación de una Europa a dos velocidades y que la sociedad de la información introdujera una mayor divisoria digital entre los europeos comunitarios. Por ello se propuso como tarea prioritaria el garantizar el acceso equitativo a las infraestructuras tecnológicas, y la prestación de un servicio universal a todos los ciudadanos de la Unión Europea.

Una de las definiciones de Sociedad de Información es la de Bangemann que expresa: “…Es una revolución basada en la información, la cual es en sí misma expresión del conocimiento humano (…) Esta revolución dota a la inteligencia humana de nuevas e ingentes capacidades, y constituye un recurso que altera el modo en que trabajamos y convivimos (…) La educación, la información y la promoción desempeñarán necesariamente un papel fundamental…”

Desde el ámbito sociológico, Armand Mattelart, sitúa a la sociedad de la información como una reacción de los que él denomina países libres, frente a los países comunistas, a la hora de trazar un plan de actuación. Esto acarrea un enfrentamiento por el liderazgo mundial, que no acaba con el fin de la guerra fría.

Un estudio realizado por Telefónica en 2004, define a la sociedad de la información como: “…un estadio de desarrollo social caracterizado por la capacidad de sus miembros para obtener y compartir información, instantáneamente, desde cualquier lugar y en la forma que se prefiera…”.

       Sociedad del Conocimiento: Muchos investigadores nos sitúan hoy en la Sociedad del Conocimiento, en la cual”…las estructuras documentales no se contentan en diseminar información, sino que sembrarán conocimiento, mediante la implantación directa de los especialistas en ciencias de la información, convertidos en knowledge workers, en el proceso de conocimiento…”

            Armand Mattelart, afirma que este nuevo escalón, el de la sociedad del conocimiento    deja atrás a la sociedad de la información. Sin embargo propone el concepto de sociedad del saber, o sociedad de los saberes. Entendiendo a ésta como”…un proyecto de sociedad que se enfrenta al de nuevas tecnologías y a las batallas del mercado…” Mattelart, diferencia tres tipos de conocimientos que deberían fluir de la sociedad de los saberes:

 1.   Los saberes fundamentales (sabios).

 2.   Los saberes de los expertos y los contraexpertos.

 3.   Los saberes ordinarios surgidos de los aportes de las experiencias cotidianas vividas.

            De esta sociedad de los saberes se puede llegar más lejos, y concluir con el concepto   de economía del saber que surge:”…cuando un conjunto de personas producen e intercambian intensamente  conocimientos nuevos con la ayuda de tecnologías de la información y de la comunicación. Existen por lo tanto tres elementos, la producción, la reproducción de nuevos conocimientos son asumidos por un conjunto no desdeñable de miembros de la comunidad (las fuentes de innovación son difusas), la comunidad crea un espacio público de intercambio de circulación de los saberes y el empleo de nuevas  tecnologías de información y comunicación es intenso para codificar y transmitir los conocimientos nuevos…”

            La UNESCO, adoptó el término de sociedad del conocimiento, o sociedad del saber,  dentro de sus políticas institucionales y desarrolló una idea más integral que la   dimensión puramente económica, en los siguientes términos”… La sociedad de la información es la piedra angular de las sociedades del conocimiento. El concepto de           “sociedad de la información” está relacionado con el de innovación tecnológica,    mientras que el concepto de “sociedades del conocimiento” incluye una dimensión de  transformación social, cultural, económica, política e institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora. El concepto de “sociedades del    conocimiento” es preferible al de la “sociedad de la información” ya que expresa mejor la complejidad y el dinamismo de los cambios que se están dando (…) el conocimiento cuestión no sólo es importante para el crecimiento económico sino también para  empoderar y desarrollar todos los sectores de la sociedad…”

            Poseer conocimiento, en cualquier ámbito, es tener la capacidad de realizar actividades intelectuales o manuales. El conocimiento es fundamentalmente una capacidad cognoscitiva. La información es un conjunto de datos, estructurados y formateados, pero inertes e inactivos, hasta que no sean utilizados por los que tienen el conocimiento necesario para interpretarlos y manipularlos.

      Brecha cognitiva: Esta fragmentación separa a los marginados de la sociedad del conocimiento, de las personas que tienen acceso a éste y participan en su aprovechamiento compartido. Surge como resultado de la acumulación de los efectos de las diferentes desigualdades que se observan en los más importantes ámbitos que constituyen el conocimiento: el acceso a la información, la educación, la investigación científica y la diversidad cultural y lingüística, representando un verdadero desafío para las sociedades del conocimiento. Se basa en las disparidades que se generan en materia de conocimientos, ya sea entre conocimientos, como dentro de los mismos. La brecha cognitiva es obvia entre los países ricos y los países pobres; pero también se manifiesta dentro de una misma sociedad, ya que un contacto igual con el conocimiento raras veces da como resultado un dominio igual de dicho conocimiento.

       Brecha digital: La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) define la brecha digital como: “La distancia existente entre individuos, áreas residenciales, áreas de negocios y geográficas en los diferentes niveles socio-económicos en elación a sus oportunidades para accede a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como al uso de Internet, lo que acaba reflejando diferencias tanto entre países como dentro de los mismos”. Esta es una definición genérica del concepto, que recoge alguna de las diferentes dimensiones de la brecha digital. Con posterioridad estas dimensiones fueron acotadas por diversos autores a través de conceptualizaciones separadas. Pippa Norris (2001) contempla las múltiples dimensiones de este concepto a través de tres brechas: la global, la democrática y la social. La primera “se refiere a la diferencia en el acceso a Internet entre las sociedades industrializadas y las sociedades en vías de desarrollo”. La segunda alude a la “diferencia entre aquellos que usan las nuevas tecnologías para participar en la vida pública y aquellos que no lo hacen”. Finalmente la brecha social es aquella que se da dentro de un mismo país o sociedad, como resultado de su estratificación social o geográfica. Este tipo de brecha digital refleja las diferencias de acceso entre distintas regiones, grupos sociales y entre individuos según su capacidad económica, su sexo, su nivel educativo, su raza o lugar de residencia.

En torno al concepto de brecha digital, se genera una polémica entre quienes asumen que las desigualdades en el uso de Internet se producen entre los que tienen y los que no tienen acceso a Internet (DiMaggio ,2001) y entre los que definen las desigualdades no sólo como resultado del acceso potencial a Internet sino también como las diferencias en el uso de esta tecnología (Bucy, 2000; Van Dijk, 2002). Las diferencias en un sentido teórico se establecen entre aquellos que entienden que la brecha digital es una expresión más de las diferencias sociales existentes en un determinado territorio y que, por lo tanto, dependen de las características sociodemográficas de dicho territorio (Van Dijk y Hacker, 2003) y entre aquellos que definen el carácter original y distintivo de la brecha digital como consecuencia de las relaciones entre ciudadanos y tecnologías (Anderson, 2001; Compaine, 2001). Entre estos últimos existe el convencimiento de que la extensión de Internet hará posible la desaparición de la brecha digital y permitirá “el triunfo de la descentralización, la globalización, la armonización y el empoderamiento” (Negroponte 1995). Asimismo, se han añadido otros matices encontrando que la brecha digital llega a considerarse como una “segregación tecnológica” en un futuro inmediato, “…la brecha digital es la distancia tecnológica que separa a una población blanca y bien educada en referencia al uso de Internet de aquel grupo de población de menos recursos y menos formada que carece de acceso a la red…” (Perine, 2000)

      Fractura digital: Es una expresión de las desigualdades digitales que tienen un efecto acumulativo y dan origen a una dinámica perniciosa, con círculos viciosos que implican a otros sectores además del digital. Una brecha se zanja, una fractura se amplía.

 2.2.  Escenario actual

 Desde diferentes ámbitos se define a la contemporaneidad como:”…Un estadio de desarrollo social caracterizado por la capacidad de sus miembros (ciudadanos, empresas y administraciones públicas) para obtener y compartir información, instantáneamente, desde cualquier lugar y en la forma que prefiera…” (Telefónica, 2004).

Para Manuel Castells (2001) el epicentro de este “nuevo modelo sociotécnico“ es Internet, que se desarrolló a partir de la interacción entre la ciencia, la investigación universitaria fundamental, los programas de investigación militar en Estados Unidos y la contracultura radical libertaria.

Este autor (Castells, 1999) conceptualiza que Internet es un instrumento de comunicación libre, basándose en las siguientes características:

  1. El programa de Internet que nació como un programa de investigación militar, con financiación militar; nunca tuvo aplicación militar.
  2. Internet se desarrolla a partir de una arquitectura informática abierta y de libre acceso desde sus inicios.
  3. Los protocolos centrales de Internet, se distribuyen gratuitamente y a su fuente de código puede tener acceso cualquier investigador o tecnólogo.
  4. Los productores de la tecnología de Internet son los propios usuarios. Frente a una producción inicial de tecnología por parte de los innovadores, se verifica una continua modificación de aplicaciones y desarrollos tecnológicos por parte de los usuarios en un feed-back de retroacción constante y en tiempo real, dada su flexibilidad y ductilidad. Por ejemplo los creadores de Arpanet, antepasado de Internet, tuvieron el objetivo inicial de comunicarse entre sus centros de información, al verificar que su capacidad de procesamiento superaba las necesidades, comenzaron a buscar otras utilidades surgiendo el correo electrónico, el principal uso de Internet a partir de 1970 cuando se inventó. 
  5. Internet no es una creación norteamericana, sino es un desarrollo surgido de una red internacional de científicos y técnicos actuando en cooperación.
  6. Internet se autogestiona de manera informal, el gobierno de Internet lo tiene hoy una sociedad de carácter privado, ICANN, que elige su consejo de administración por votación global entre cualquier persona que lo quiera hacer por correo electrónico.

 Según Castells (1999) estas características sirven para”…indicar hasta qué punto Internet es un tipo nuevo de tecnología en su forma de organización. Es un instrumento de comunicación libre, creado de forma múltiple por gente, sectores e innovadores que querían que fuera un instrumento de comunicación libre. Las tecnologías están producidas por su proceso histórico de constitución y no simplemente por sus diseños originales…”

Muchos sectores esperan que Internet sea un medio que fortalezca los vínculos entre los diferentes actores sociales; y coadyuve a la desaparición de las inequidades en la sociedad.

Para Philippe Quéau (2002), la información y el conocimiento son bienes públicos mundiales, las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, especialmente Internet y en concreto las aplicaciones Web 2.0, presentan nuevas oportunidades para la socialización y democratización del conocimiento. Las TIC conllevan ciertas oportunidades: generan la promesa de nuevos y mejores empleos, de participación más amplia en el proceso político, de comunicación con el mundo más allá del hogar y la comunidad, de acceso fácil a información.

Algunos autores (Suba, 2001; Fisher y Fisher, 1997; Bloom, 2000; Heylighen y Campbell, 1995; Levy, 1997) defienden el principio de la inteligencia colectiva, según el cual las tecnologías son mediadoras entre las inteligencias de los individuos y el ciberespacio es el contexto virtual en el que tiene lugar un diálogo y una cooperación, cuyo resultado es un saber enriquecido por las individualidades de cada participante. “La web del futuro expresará la inteligencia colectiva de una humanidad mundializada e interconectada a través del ciberespacio” (Lévy, 2003).

Por otro lado, la realidad es que las innovaciones tecnológicas no se difunden de manera regular. No todos los individuos, ni todas las empresas se convierten en usuarios, y menos aún en usuarios avanzados. Esto conllevaría una profundización de las desventajas de determinados grupos sociales.

En este sentido, algunos autores (Mattelart, 2002 y Pérez Tapia, 2003) se pronuncian frente a la aparición de la que denominan una ideología de la comunicación que sólo pone de relieve los supuestos beneficios derivados del uso de las nuevas tecnologías y oculta los riesgos implícitos al adoptar el desarrollo tecnológico: vulnerabilidad de los sistemas, pérdida de la privacidad, fuerte ritmo de crecimiento que conlleva a los excluidos o marginados…El hecho mismo de que la información se genere, transmita y distribuya de manera desigual, provoca ya un desorden en el sistema.

Anthony Wilhelm (2004) refuta la idea de que las nuevas tecnologías repercuten en una mayor igualdad social y en una distribución más justa de las ganancias y de los bienes. Afirma que el analfabetismo digital es un nuevo formato de discriminación muy nocivo para algunos grupos sociales ya marginados. En este entorno, el bajo nivel educativo resulta en incapacidad para buscar información, escogerla, producirla o interactuar, de manera que tiene lugar una marginación económico-social de los individuos que carecen del ritmo de adaptación y aprendizaje que exigen las nuevas aplicaciones.

Castells (2001) afirma que el modelo sociotécnico basado en Internet, conecta en red a aquellas zonas, individuos y /o actividades que generan valor y deja fuera las que no aportan riqueza al sistema, o crecen con ritmos inferiores a los que marca este modelo.

Cristóbal Cobo (2005) representa los diferentes grados de exclusión a que dan lugar las TIC con la analogía de la pirámide. En la base se sitúan quienes tienen acceso a la infraestructura tecnológica (ordenador, acceso a Internet, teléfono móvil, etc.). A continuación están las personas alfabetizadas que usan las TIC y que representan ya una selección de la población. Y en la cúspide están quienes son capaces de apropiarse de las TIC, que usan la información para tomar decisiones y resolver sus necesidades. Esta última parte representa un porcentaje de la población muy limitado.

2.3.  Aproximación a los conceptos de brecha y fractura digital

La idea de brecha digital surgió en Estados Unidos hacia finales de los ’70 con relación al equipamiento de ordenadores. En ese momento no era frecuente la posesión de un ordenador personal (PC), sin embargo estaba a disposición de los niños en aquellas escuelas que contaban con suficientes recursos. Este suceso comenzó a marcar una diferenciación entre unos y otros. En forma contraria a otras tecnologías muy reguladas, vg el teléfono, el ordenador era un producto de libre disposición en el mercado para quienes tuvieran suficientes recursos económicos para adquirirlo. Por otra parte los organismos de regulación sólo miraban por el cumplimiento de las leyes de la competencia y no por garantizar un servicio universal.

En Francia, en los ’70, se desarrollaron los primeros ordenadores personales: Minitel. Estas tecnologías fueron promovidas en forma directa o indirecta por el gobierno, con la vocación que su provisión se efectuara universalmente a un precio y en un plazo razonable.

Luego del ordenador personal, Internet, aún con la regulación de una red mundial no es compartida igualmente por todos: además del acceso a un ordenador supone una accesibilidad a la red, la cual está lejos de materializarse en todas partes. Esta cuestión extiende la fragmentación, especialmente entre los países ricos y los países pobres; en éstos últimos no sólo está muy limitada la disposición de teléfonos y ordenadores para acceder a Internet, sino que en muchos casos está limitado el acceso a la energía eléctrica.

Gabriel Dupuy (2007) distingue entre brecha y fractura digital y presenta tres aspectos de la fractura digital:

      La fractura geográfica: Las TIC presentan un mayor desarrollo en las grandes ciudades de los países ricos, a partir de donde se van irradiando privilegiando las zonas de mayor población y riqueza. En general las urbanizaciones con mayor nivel económico disponen de muy buena accesibilidad. Por el contrario las zonas más despobladas y con menor desarrollo económico se convierten en “desiertos digitales”. Por ende, podría concluirse que la accesibilidad a Internet (normal y banda ancha), en lo referente a la geografía de la oferta de los proveedores, depende de la combinación de criterios socioeconómicos (PIB), geográficos (densidad) y demográficos (concentraciones urbanas).

      La fractura gris: Se refiere a la fragmentación que surge como consecuencia de la diferente apropiación de las NTIC por parte de los jóvenes y de los mayores. Esta fractura implica un aspecto psicológico: la dificultad de aprender aquello que no fue aprendido durante la juventud.

      La fractura Norte-Sur:  “…Si el factor que separa a los países pobres de los países avanzados es aproximadamente de diez para la difusión del teléfono, pasa a cien para los accesos a Internet y se vuelve aún mayor cuando se compara el número de sitios en Internet…otras estimaciones consideran que los mil millones de habitantes de los llamados países del Norte, que representan un 15% de la población mundial, tienen un acceso cinco veces mejor al teléfono, nueve veces mejores accesos a Internet y poseen trece veces más PC que los de los países en desarrollo…” Frente a estas estadísticas, se plantean dos preguntas:

  1. Las desigualdades observadas en el caso de Internet, del teléfono, o del GPS ¿son una manifestación diferente de las desigualdades en la riqueza que también se revelan en otros ámbitos, Vg. la tasa de motorización comparativa entre Estados Unidos y Brasil?
  2. ¿El desarrollo de las NTIC en los países menos desarrollados debe ser evaluado considerando los parámetros las prácticas de los países desarrollados?

2.4.  La brecha digital

Castells (2001) considera que la brecha digital fundamental no se mide por el número de conexiones a Internet, sino por las consecuencias de tener o no tener acceso a Internet. Para este autor, Internet es una tecnología, pero más importante aún es el instrumento tecnológico y la forma organizativa que distribuye el poder de la información, la generación de conocimiento y la capacidad de conectarse en red a cualquier ámbito de la actividad humana. Esto implica una línea de fragmentación entre los individuos, empresas, instituciones, regiones, y sociedades que poseen las condiciones materiales y culturales para operar en el mundo digital y los que no pueden o no quieren adaptarse a la velocidad del cambio.

La explicación a este hecho se encuentra tanto por el lado de la oferta, como de la demanda de TIC. Desde la oferta, los operadores y empresas que suministran estos servicios prefieren ubicarse en zonas muy urbanizadas, que presentan mayores expectativas de beneficios que las zonas rurales y con menor desarrollo económico. Por el lado de la demanda, las zonas más ricas y desarrolladas son las que suelen estar más predispuestas a recibir las innovaciones o infraestructuras tecnológicas, y a aprovechar las externalidades de la red y las economías de escala derivadas de su uso.

Como consecuencia de ello, podría verificarse una tendencia a que las zonas que inicialmente presentaban unas características menos favorecidas empeoren su situación, ahondándose las desigualdades entre regiones. Un 88% de los usuarios de Internet vive en países desarrollados, y éstos representan un 16% de la población mundial. Por otro lado, cabe destacar, que a un ciudadano norteamericano le bastaría con gastar menos del salario de un mes para comprar un ordenador personal; en tanto a un ciudadano de Bangla Desh esta compra le representaría el ahorro de al menos ocho meses de su salario.

Asimismo, se estima que el 50% de la población mundial nunca ha realizado una llamada telefónica; ni dispone de un teléfono a menos de tres millas de distancia – hay más teléfonos en Tokio que en toda África -.

El tema del acceso a Internet, concierne a la primera brecha digital. En tanto, la brecha relativa a las habilidades digitales necesarias para vivir y trabajar en sociedades caracterizadas por mayores niveles de información y conocimiento se denomina segunda brecha digital.

Rogers (2001) relaciona la brecha digital, con la hipótesis de la brecha del conocimiento. “A medida que aumenta la difusión de los medios de comunicación de masas en el sistema social, ciertos segmentos de la población, con un nivel socioeconómico más elevado, tienden a apropiarse de la información a una velocidad más rápida que los del nivel más bajo, y de esta manera la brecha entre estos segmentos tiende a aumentar en lugar de reducirse.”

Los ordenadores e Internet, conllevan un tipo de innovación que requiere de habilidades específicas. No es suficiente el acceso. Korupp y Szydlik (2005) establecen una clara diferencia entre ordenadores y móviles. Un ordenador no es una herramienta doméstica ordinaria, es un artefacto multitarea cuyas aplicaciones requieren más que apretar un botón. Asimismo, aunque se piense que Internet está al alcance de cualquiera, la realidad es que además de habilidades para leer y escribir (en muchos casos en inglés), solamente aquellas personas con capacidad para buscar, clasificar, evaluar y presentar la información podrán utilizar plenamente los recursos que brinda y que contribuyen a la generación de capital humano y social. En caso contrario se convierte en mero ocio, o consumo pasivo de música, películas, o series gratuitas.

2.5.  Los niveles de la brecha digital

El informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE): “Entendiendo la brecha digital” (2000), indica que la misma está definida por varios indicadores generales: accesos a las telecomunicaciones, accesos a Internet, coste del acceso, legislación sobre TIC, ordenadores por escuelas, ordenadores por hogares, conexiones urbanas y rurales, alternativas de conectividad, accesos a televisión por cable, etc.

El Informe Económico 2009 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) pone de relieve los siguientes aspectos:

      La telefonía móvil es la TIC más equitativamente distribuida. A finales de 2008 había aproximadamente 4.000 millones de abonados a la telefonía móvil en todo el mundo. El nivel de penetración en los países en desarrollo, actualmente es ocho veces superior que a comienzos de siglo.

      En los países menos desarrollados, la penetración de la telefonía móvil pasó de 2 por cada 100 habitantes en 2003, a 20 por cada 100 habitantes en 2008.

      Casi un 25% de los 6.700 millones de habitantes del mundo utilizan Internet. Sin embargo, más de la mitad de la población de los países desarrollados están en línea; mientras que este porcentaje se reduce a un 15% en los países en desarrollo.

      En Europa, más del 40% de sus habitantes acceden a Internet. En África el porcentaje aproximado es del 5%.

      La brecha digital es bastante pronunciada en el caso de la banda ancha. Australia tiene más abonados a Internet de banda ancha que toda África.

      La penetración media en los países desarrollados es más de ocho veces superior a la de los países en desarrollo.

      Una persona que vive en un país desarrollado tiene 200 veces más posibilidades, en término medio, de acceder a Internet de alta velocidad que otra que habite en un país con menor nivel de desarrollo.

Finalmente la Unión Internacional de Telecomunicaciones, elaboró un Indice de Desarrollo de las TIC por países, en base a un promedio ponderado de los siguientes atributos: la infraestructura de las TIC, su utilización, el nivel de acceso a las mismas y el conocimiento de las TIC. A partir de los resultados publicados en mazo de 2009, se diferencian cuatro grupos:

      Alto (valor del IDT mayor que 5,29): Este grupo está integrado por 33 países que en 2007 representaban un 15% de la población mundial. De ellos 21 son países europeos, 10 de Asia-Pacífico; además de Canadá y Estados Unidos.

      Medio alto (valor del IDT comprendido entre 3,41 y 5,29): Este grupo incluye a Mauricio en África, 10 países asiáticos, 9 países de Europa Oriental, 4 de América Latina y 2 del Caribe. Junto al primer grupo representan un 27% de la población mundial.

      Medio (valor del IDT comprendido entre 2,05 y 3,40): Este grupo incluye más de un tercio de la población mundial e incluye a China. Indonesia, países de Africa del Norte y subsahariana, así como naciones de Asia Occidental no incluidas en el anterior conjunto.

      Bajo (valor del IDT entre 0,82 y 2,04): Pertenecen a este grupo Nicaragua, Haití, países del Este Asiático y la mayor parte de los países de Africa subsahariana.

2.6.  La brecha digital en España

Varios estudios han analizado la divisoria digital, poniendo énfasis en la situación por Comunidades Autónomas. En el período 2001-2007 la cantidad de usuarios de Internet registró un crecimiento promedio anual de 36,23% en todo el territorio español. No obstante, un análisis más detallado evidencia un crecimiento desigual al interno: en Cataluña y La Rioja la tasa de variación media fue de 23,65% y 24,04%, respectivamente; en tanto en Andalucía y Cantabria estas tasas fueron de 35,06 % y  40,74%, respectivamente.  Esto se explica pues las Comunidades Autónomas que partían de niveles más bajos de usuarios fueron las que registraron un mayor crecimiento del número  de conexiones.

El mayor nivel de uso de Internet en 2007 se registró en Madrid, Cataluña y Baleares: 40,6%, 47,5% y 48,2% de su población, respectivamente. En tanto los menores porcentajes de uso de Internet se verifican en Castilla La Mancha: 24,4%; Extremadura: 33% y Galicia: 33,3%, de sus poblaciones.

Así es posible delimitar dos conjuntos bien diferenciados:

      Madrid, Navarra, Cataluña, Baleares, País Vasco, Cantabria, Canarias y Aragón con niveles de usuarios a Internet superiores a la media.

      La Rioja, Comunidad Valenciana, Asturias, Andalucía, Murcia, Galicia, Extremadura, Castilla La Mancha y Castilla León con un número de usuarios de Internet bastante por debajo de la media española.

Con relación a las características culturales, sociales y económicas que definen al usuario de Internet, se observan los siguientes perfiles:

      Edad:

14 a 24 años: 36 % de los usuarios.

25 a 34 años: 32 % de los usuarios.

35 a 44 años: 18,8 % de los usuarios.

45 a 54 años: 9 % de los usuarios.

55 a 64 años: 3,2 % de los usuarios.

Mayores de 65 años: 1% de los usuarios.

      Sexo:

Varones: 60%.

Mujeres: 40%.

      Clase Social:

Alta y Media-alta: 44% de los usuarios.

Media-media: 42,9% de los usuarios.

Media-baja: 10,9% de los usuarios.

Baja: 2,2% de los usuarios.

      Nivel cultural: no se dispone de cifras porcentuales por rango; no obstante el mayor porcentaje de usuarios a Internet posee estudios universitarios de 2º y 3º ciclo.

      Lugar de acceso:

Acceso desde su casa: 55% de los usuarios.

Acceso desde el trabajo: 30% de los usuarios.

Acceso desde casas de amigos, familiares, cibercafés; lugares públicos: 15% de los usuarios.

Por ende, el usuario típico de Internet en España es un varón con edad comprendida entre 25 y 34 años, perteneciente a clase media y con estudios superiores.

2.7.  La brecha de género

 2.7.1.    El concepto de género

“El concepto de género se refiere al estudio de los estereotipos sociales y culturales que cada sociedad asigna al comportamiento, las características y valores que se atribuyen a los hombres y las mujeres, y que los símbolos, las instituciones y la percepción social reafirman” (Amelia Rodríguez Contreras). Estos se construyen sobre la base de factores ideológicos, históricos, religiosos, étnicos, económicos y culturales.

El género es una variable socio-económica para analizar los roles, las responsabilidades, las obligaciones, las oportunidades y las necesidades de los hombres y las mujeres en un contexto determinado. El análisis de género, es el estudio de las diferencias de condiciones, necesidades, índices de participación, acceso a los recursos y al desarrollo, control de la riqueza y poder de toma de decisiones para hombres y mujeres en función de los roles a los que tradicionalmente han sido asignados unos y otras.

En los últimos años se ha manifestado la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la Sociedad de la Información. El análisis de género permite integrar la visión de las mujeres en los procesos de diseño, producción y gestión de ámbitos científicos y tecnológicos.

2.7.2.    Los distintos aspectos de la brecha de género

El Informe de la UNESCO: Hacia las Sociedades del Conocimiento, propone que ante la  aparición de las sociedades de la información y del conocimiento se plantea el desafío del aprovechamiento compartido del saber con la plena inclusión de las mujeres quienes representan más del 50% de la población mundial. Pone de relieve que: “…la pobreza, las discriminaciones basadas en el sexo, el analfabetismo, las barreras lingüísticas, la falta de infraestructura, y el déficit de competencias informáticas contribuyen considerablemente a obstaculizar el acceso de la mujer a la sociedad de la información, y por lo tanto, a los conocimientos…”

Casi las dos terceras partes de los analfabetos del mundo, son mujeres; con una marcada diferencia en los países árabes, África subsahariana, Asia Meridional y Occidental. En el mundo hay 500 millones de mujeres analfabetas y 280 millones de hombres. Además en muchos países en desarrollo existen concepciones socioculturales que frenan el acceso de las mujeres a la educación y al mercado laboral.

En los países desarrollados este panorama es bastante diferente, las mujeres acceden a niveles educativos superiores, lo cual ha permitido cerrar paulatinamente la brecha educativa entre géneros.

Las estadísticas universitarias de España revelan que:

      El 54% de los matriculados son alumnas y casi 6 de cada 10 graduados son mujeres, esto supone un 5% que hace 20 años.

      Los porcentajes de graduadas superan a la media de los países de la OCDE.

            Todas las ramas universitarias muestran una distribución favorable a las mujeres, salvo en las enseñanzas técnicas en que el porcentaje baja al 27%. En contraposición, en Ciencias de la Salud, Humanidades, Ciencias Sociales y Jurídicas la participación de las mujeres alcanza el 73,5%, 64,4% y, 62,6%, respectivamente.

      A nivel de doctorado la diferencia por género se diluye, el 50,5% de los matriculados fueron alumnas y el 49% de los graduados.

      Por el lado de los docentes, sólo el 33,1% son mujeres.

 El acceso de la mujer al mercado de trabajo y a los instrumentos informáticos está relativamente garantizado, en los países desarrollados, donde los ingresos percibidos por las mujeres, se ubican en promedio un 23% por debajo de los ingresos de los varones.

En España, el 70% de las asalariadas que trabaja en empresas tienen un salario medio que es el 60% del salario de los varones del mismo sector. En las Administraciones Públicas, el salario medio de las mujeres es el 88% del de los varones de igual sector.  

El World Economic Forum elabora el Indice de Brecha de Género que es un promedio ponderado compuesto por 14 atributos referidos a: la participación en el mercado laboral; los niveles salariales; participación en los procesos de decisión; niveles educativos; condiciones de salud; y participación política. Los resultados de 2008 revelan que Noruega es el país que registra una menor brecha de género, en tanto que Yemen es el país con mayor brecha de génnero.

En general los países nórdicos son los que se encuentran mejor ubicados en el ranking. El informe encontró que, en promedio, las mujeres y los hombres han logrado casi la paridad en cuanto al acceso a la educación, la salud y la supervivencia. Sin embargo, en lo económico y lo político, aún persiste la brecha…”las mujeres en el mundo están casi tan educadas y son casi tan saludables como los hombres, pero no hay donde encontrarlas en términos de las tomas de decisiones…”, afirma Saadia Zahidi una de las autoras del informe.

Alemania, Reino Unido y España, descendieron algunos puestos en el ranking pero se encuentran entre los primeros veinte países, en 2008.

2.7.3.    La brecha digital de género

“La llamada brecha digital incluye en realidad varias brechas en una. Hay una gran brecha tecnológica, las deficiencias en la infraestructura. Hay una brecha de contenidos. Una gran cantidad de información en la web simplemente no tiene en cuenta las necesidades reales de las personas. Y casi el 70% de los sitios web del mundo están en inglés, lo que lleva a veces a la exclusión de las voces locales y de otros puntos de vista. Hay una brecha de género, pues las mujeres no disfrutan del mismo acceso a la tecnología de la información que los hombres.”
(Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas).

La brecha digital de género mide la diferencia de puntuación entre sexos que se obtiene al realizar mediciones respecto a los principales indicadores de uso de TIC. Esta se manifiesta no solo en el menor número de mujeres usuarias de las TIC, sino también en la persistencia de desigualdades estructurales específicas de género que constituyen barreras para su acceso y su uso.

“La difusión de las TIC no es neutral respecto al género y sus efectos varían en función del origen de las mujeres, así como su clase social, raza, acceso a la educación y a la formación, edad y estatus social.” (Gillian M. Marcelle, 2000)

En el inicio de las TIC, se mencionaba que el retraso de algunos sectores, colectivos y países, era un estadio que se superaría con el tiempo y con el crecimiento económico (bastaría poner ordenadores para que la gente los utilizase). Hoy se constata, sin embargo, que hay diversos tipos de brecha digital y que ésta persiste y adquiere nuevas formas. Además de la brecha de acceso, hay una brecha de uso, una brecha de contenidos y una brecha de habilidades tecnológicas.

Como se ha puntualizado en el desarrollo del trabajo, las desigualdades no se producen únicamente en el acceso a los equipamientos y en las posibilidades de acceso a Internet (primera brecha), sino que existen además desigualdades en la producción de información y contenidos, es decir, en los orígenes de la información, en la disponibilidad de contenidos y en la identidad de las personas que los emiten (segunda brecha).

Más allá de la desventaja femenina en el acceso a las TIC en general y a Internet en particular, que dibuja una primera brecha digital de género, se confirma la presencia de una segunda brecha digital, que es cuantitativa -determinada por la proporción de personas que acceden a las TIC- y sobre todo cualitativa, pues viene marcada por las diferencias en habilidades tecnológicas (qué se sabe hacer), en la intensidad (cuánto se hace) y el tipo de uso (qué se hace). Esta situación supone una barrera muy importante de cara a la incorporación efectiva (o e-inclusión) de más mujeres a Internet y, por tanto, del aprovechamiento de su potencial en términos de capital humano y social.

La brecha digital afecta en España a las mujeres principalmente en el acceso a Internet. Aunque el volumen de población usuaria de Internet ha aumentado de forma considerable en los últimos años, el porcentaje de mujeres internautas está todavía casi 10 puntos por detrás del correspondiente a los hombres.

A continuación se mencionan algunas estadísticas referentes al uso de Internet, como introducción al análisis de variables específicas de la investigación y, a modo de escenario general. En España, el porcentaje de la población entre 16 y 74 años que usan Internet de forma regular fue del 49% en 2008, a 7 puntos porcentuales de la media europea de los 27 (UE 27) y a 9 puntos de diferencia de la Europa de los 25.

Pese a que de forma individual España ha ido mejorando sus porcentajes a lo largo de los años (pasando del 35% en 2005, al 39% en 2006, al 44% en el año 2007 y, al 49% en el año 2008), la diferencia respecto a la media Europea (UE 25) ha aumentado en un punto, pasando de una diferencia de 8 puntos en 2005 y 2006, a una de 9 en los últimos dos años.

En todos los Estados miembros la existencia de una brecha de género en la utilización de Internet es una constante, excepto en Estonia donde las mujeres lo utilizan en mayor grado que los hombres. Se da un importante diferencial en este indicador entre hombres y mujeres en países como Luxemburgo (18 puntos), Alemania (12 puntos) y Austria (12 puntos). El diferencial por sexos en España también es uno de los más altos, ocupando el sexto puesto y situándose para el año 2008 en 9 puntos.

3. PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACION

 3.1.  Hipótesis de la investigación

En España se ha verificado una reducción de la brecha digital entre géneros como resultado de un mayor nivel educativo de las mujeres y una paulatina mayor participación en el mercado laboral. Esta brecha digital de género, que se ubica por encima de la media europea, no es neutral respecto a la edad de las mujeres.  

3.2.  Operacionalización de variables

 La variable brecha digital de género se operacionaliza a través de las siguientes relaciones:

      Uso del ordenador, discriminado por género.

      Evolución del porcentaje de población que utilizó Internet entre 2004 y 2007, por género y por grupos etáreos.

      Utilización del ordenador discriminado por género.

 3.3.  Metodología

 En este trabajo se ha utilizado como metodología de investigación: el análisis cuantitativo de datos secundarios. El marco de referencia estadístico está conformado por la Encuesta de Hogares sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación, realizada por el Instituto Nacional de Estadística a partir del año 2002.

4. RESULTADOS DE LA INVESTIGACION

La brecha digital de género (es decir, la diferencia de puntos entre sexos respecto a los principales indicadores de uso de TIC) se redujo en 2009 en los principales indicadores analizados (uso de ordenador y de Internet y uso frecuente del mismo).

4.1. Uso del ordenador.

 En los cuadros siguientes se detalla la evolución de la variable uso del ordenador en los últimos tres meses, en total y por sexo del usuario.

Uso de ordenador en los últimos 3 meses por género
Unidades: Número de personas (16 a 74 años)
           
  Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009
Total Personas 17.908.683 18.172.645 19.319.868 21.034.036 21.918.537
Sexo: Hombre 9.648.308 9.613.464 10.319.358 11.153.595 11.580.491
Sexo: Mujer 8.260.375 8.559.181 9.000.510 9.880.441 10.338.046
           
Unidades: Porcentajes por género respecto al total de personas
           
  Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009
Total % 100 100 100 100,00 100
Sexo: Hombre % 53,88 52,90 53,41 53,03 52,83
Sexo: Mujer % 46,12 47,10 46,59 46,97 47,17
Brecha digital 7,75 5,80 6,83 6,05 5,67
Fuente: Instituto Nacional de Estadística

 

De acuerdo a loas resultados de la Encuesta de Hogares sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación, se verificaría una reducción de la brecha digital entre géneros en el uso de ordenadores, pasando de una amplitud inicial de 7,75 puntos en 2005, a 5,67 puntos en 2009.

Asimismo un análisis más pormenorizado referido al lugar de uso del ordenador permite apreciar que se ha registrado un leve incremento del porcentaje de mujeres que usan el ordenador en su vivienda, manteniéndose constante el porcentaje que lo hace en su centro de trabajo.

4.2. Uso de Internet

En los cuadros siguientes se detalla la evolución de la variable uso de Internet en los últimos tres meses, en total y por sexo del usuario.

 

Uso de Internet en los últimos 3 meses por género
Unidades: Número de personas (16 a 74 años)
           
  Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009
Total Personas 15.506.014 16.311.399 17.580.587 19.572.899 20.741.237
Sexo: Hombre 8.570.825 8.704.280 9.453.881 10.490.989 11.019.453
Sexo: Mujer 6.935.189 7.607.120 8.126.706 9.081.910 9.721.783
           
Unidades: Porcentajes por género respecto al total de personas
           
  Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009
Total % 100 100 100 100,00 100
Sexo: Hombre % 55,27 53,36 53,77 53,60 53,13
Sexo: Mujer % 44,73 46,64 46,23 46,40 46,87
Brecha digital 10,55 6,73 7,55 7,20 6,26
Fuente :Instituto Nacional de Estadística

 

El análisis de las estadísticas que miden el uso de Internet, en los últimos tres meses previos a la Encuesta del INE revela una disminución de la brecha digital de género, que pasó de una amplitud de 10,55 puntos en el año 2005, a 6,26 puntos en 2009.

 

4.3. Uso de Internet en forma periódica.

En los cuadros siguientes se detalla la evolución de la variable uso de Internet en forma diaria en los últimos tres meses, en total y por sexo del usuario

 Uso de Internet en los últimos 3 meses, con frecuencia diaria
Unidades: Número de personas (16 a 74 años)
           
  Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009
Total Personas 7.494.345 11.448.766 10.108.838 11.880.750 13.564.769
Sexo: Hombre 4.516.426 6.412.180 5.719.598 6.714.233 7.559.345
Sexo: Mujer 2.977.919 5.032.798 4.380.295 5.158.525 6.008.062
           
Unidades: Porcentajes por género respecto al total de personas
           
  Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009
Total % 100 100 100 100,00 100
Sexo: Hombre % 60,26 56,01 56,58 56,51 55,73
Sexo: Mujer % 39,74 43,96 43,33 43,42 44,29
Brecha digital 20,53 12,05 13,25 13,09 11,44
Fuente :Instituto Nacional de Estadística

 

Al evaluar la brecha digital de género a través de la variable “uso frecuente de Internet”, se observa un marcado descenso entre “puntas” del período. No obstante este comportamiento, debe destacar que es el indicador que registra la mayor amplitud de brecha entre géneros.

Al realizar un análisis más pormenorizado de los datos, puede concluirse que la edad es una variable con una importante influencia en el uso de las TIC en general; y en el caso del uso frecuente de Internet en particular. En tanto en los grupos más jóvenes (franja de 16 a 24 años), apenas existe diferencias entre géneros, en el uso de Internet; en la franja de población entre  45 y 65 años la brecha se acentúa, con un diferencial superior a puntos.

El nivel educativo es otra variable clave en la utilización de las TIC. Si en el caso de la población con educación primaria el porcentaje de personas que hacen uso de Internet es del 11%, entre las personas con educación superior ese porcentaje se eleva al 89%. No obstante, la brecha de género se mantiene en todos los niveles educativos, se observaría un cierre gradual a niveles mayores de educación.
Datos a nivel europeo.

A través de las estadísticas de EUROSTAT, se analiza la evolución de la brecha digital a nivel europeo y los datos de España dentro de este escenario. La variable utilizada es el porcentaje de personas que han accedido a Internet en los últimos tres meses al menos una vez a la semana.

En todos los Estados miembros la existencia de una brecha de género en la utilización de Internet es una constante, excepto en Estonia y Francia donde las mujeres lo utilizan en mayor grado que los hombres. Se da un importante diferencial en este indicador entre hombres y mujeres en países como Luxemburgo (22 puntos), Polonia (14 puntos) Alemania (11 puntos) e Italia (11 puntos) y Grecia (10 puntos). El diferencial por sexos en España, se sitúa desde 2006 en 9 puntos.

 

             
BRECHA DIGITAL GENERO 2003 2004 2005 2006 2007 2008
UE 27 9 11 8 9 7
UE 25 9 11 9 9 6
Zona euro 9 10 12 9 9 7
Bélgica 10 8 8 9
Bulgaria 3 2 1 2
República Checa 6 6 6 5 6 6
Dinamarca 8 7 4 4 5 5
Alemania 11 15 11 12 11
Estonia 1 6 1 -1 -1
Irlanda 3 2 -2 3 7 1
Grecia 7 7 7 9 10 10
España 7 9 10 9 9 9
Francia 5 7 -3
Italia 10 11 11 10 11 11
Chipre 10 4 5 5 7
Letonia 1 1 2 3 4
Lituania 1 1 1 2 2
Luxemburgo 11 21 25 21 18 22
Hungría 5 1 3 3 2
Países Bajos 9 6 10 7
Austria 11 11 8 6
Polonia 11 14 11 12 12 14
Portugal 3 3 4 4 3
Rumanía 4 6 7 8 9
Eslovenia 2 3 4 3
Eslovaquia 5 3 9 2 2
Finlandia 8 8 8 4 6
Suecia 4 0 4 2 4 3
Reino Unido 10 5 8 8 7 5
Turquía 7 12 14 12 9 8
Islandia 10 9
Noruega 5 4 3 4 4 2

 

4.4. Principales factores explicativos de la brecha digital de género

En general, la literatura y la investigación sobre la brecha digital de género atribuyen su existencia a dos tipos de causas, por una parte las relacionadas con la posición de las mujeres en el mercado de trabajo; por otra, por condicionamientos culturales. 

Las diferentes disponibilidades de tiempo libre de hombres y mujeres influyen en las diferencias de acceso y uso de Internet. Las mujeres, al haber asumido casi en exclusiva, el mantenimiento y cuidado del hogar y de las personas dependientes en el ámbito familiar, han dispuesto de menos tiempo que los hombres para emplear en su ocio y en su desarrollo personal y profesional.

La introducción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación se ha producido en buena parte a través del mercado de trabajo. Pero las mujeres se han incorporado más tarde a ese mercado. Además, se han incorporado a sectores laborales no excesivamente rápidos en la implantación de las nuevas tecnologías como la educación, la salud y los servicios sociales. Todo ello hace que las mujeres se enfrenten a mayores dificultades en el acceso a las TIC, lo que tiene graves consecuencias en múltiples planos, desde las mayores dificultades para el acceso a la formación que ofrecen las TIC hasta mayores dificultades en la búsqueda de empleo (téngase en cuenta que se calcula que el 60% de las nuevas oportunidades de trabajo durante los cinco últimos años a nivel europeo ha correspondido al sector de las TIC) o menor acceso a la información y a los recursos que ofrece Internet.

5. CONCLUSIONES

       Hay diferencias notables entre hombres y mujeres en cuanto al uso de Internet. El porcentaje de usuarias de Internet, a nivel europeo y en España, está por detrás del de los hombres, en torno a 7 puntos de diferencia, promedio para la UE. Así, aunque el porcentaje de mujeres internautas va en aumento, España todavía se encuentra entre los países con mayor desigualdad de género (11 puntos). En general son los países nórdicos y algunos países del Este europeo los que registran menor brecha digital de género, evaluada desde el uso de Internet.
Existen, también diferencias entre hombres y mujeres con respecto a los servicios utilizados a través de Internet. Entre las mujeres es más frecuente la búsqueda de información, y realizar trámites relacionados con la salud y la formación.

      Las diferencias entre niñas y niños varían respecto a las de la población adulta en cuanto al uso de las TIC. Los porcentajes que reflejan las capacidades tecnológicas y la accesibilidad de las TIC para niñas y niños son muy similares para ambos sexos e incluso, en ocasiones, ligeramente favorables a ellas. Este dato positivo se complementa con el hecho de que las niñas difieren de los niños en las finalidades para las que utilizan las TIC. Así, mientras que las primeras utilizan el ordenador personal e Internet fundamentalmente para realizar trabajos escolares, los niños lo hacen en mayor medida con fines lúdicos.

      Conforme disminuye la edad, aumenta el uso de las TIC y disminuyen las diferencias entre mujeres y hombres en relación con las mismas. Sin embargo, este hecho no garantiza que en un futuro las generaciones más jóvenes vayan a ser más igualitarias en este uso, pues existen otras variables, como lo sería una posible continuidad en la asunción de la mayor parte del trabajo doméstico y las responsabilidades familiares por parte de las mujeres, lo que incidiría en la menor disponibilidad de tiempo de las mujeres y en menores posibilidades
de acceso a las TIC.

      En los países nórdicos que registran las menores brechas de género a nivel europeo existe una corresponsabilidad en las tareas del hogar entre mujeres y hombres, como consecuencia de factores culturales pero también de políticas públicas explícitas. Esto impulsa una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, un paulatino incremento en las tasas de natalidad – frente a la baja y decreciente tasa de natalidad española – y además una menor brecha digital de género.

      El nivel de estudios, así como la situación laboral y profesional, también parecen jugar un papel fundamental a la hora de explicar las e-capacidades, la e-accesibilidad y la e-inclusión. Así, tanto los hombres como las mujeres con un mayor nivel de estudios y con trabajo remunerado, especialmente aquellos que trabajan por cuenta ajena, hacen un mayor uso de las TIC. Asimismo las mujeres tienen menor participación porcentual en los estudios relacionados con las ciencias naturales y las ingenierías, profesiones que utilizan en mayor medida a las TIC.

6. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS:

 Cela, J. “Sociedad del conocimiento y sociedad global de la información: implantación y desarrollo en España” – Documentación de la Ciencias de la Información, vol. 28. 147-158. 2005

Castells M. “La galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresas y sociedad” Barcelona. Arete. 2001

Castells M. “La era de la información” Madrid. Alianza Editorial. 1996

Del Alamo, Oscar. “El desafío de la brecha digital”

Dupuy, Gabriel. La fractura digital hoy. Revista CTS. Nº9. Vol.3. Agosto 2007.

García Giménez, L. Carmona Martinez, M. El “cuarto mundo” digital en España. Análisis de las desigualdades tecnológicas entre Comunidades Autónomas. Revista Telos, 2008. Nº 76.

Mattelart, A. Historia de la sociedad de la información. Barcelona, Paidós. 2002.

Robles, J. Molina, O. “La brecha digital: ¿una consecuencia más de las desigualdades sociales? Un análisis de caso para Andalucía. Revista de metodología de Ciencias Sociales. Nº13.enero-junio 2007. Pp 81-90

Steinmueller,W. “Las economías basadas en el conocimiento y en las tecnologías de la información y la Comunicación”. Revista internacional de ciencias sociales. Nº171. Marzo, 2002.

UNESCO. “Hacia las Sociedades del Conocimiento”. Informe Anual. UNESCO. 2005

Unión Internacional de Telecomunicaciones. Indice de desarrollo de las TIC.

Se presenta a continuación, la cuarta clave para comprender el ICC:

  • Las investigaciones se inician en Estados Unidos, una sociedad afluente.

 A partir de la Primera Revolución Industrial el PBI per cápita comenzó a crecer a una tasa del 0,53% anual según los estudios de Maddison. Durante los 800 años anteriores, a nivel mundial, dicha variable se había mantenido prácticamente sin cambios en torno a 600 dólares per cápita (dólares estadounidenses a valores del año 2003), con un incremento del 0,05% anual.

La Primera Revolución Industrial surgió en Inglaterra, se inició con la aplicación de la potencia del vapor, primero a las maquinarias de la industria textil y luego a los medios de transporte.

La Segunda Revolución Industrial, surgida cien años después, se basó en los desarrollos tecnológicos realizados en diversos países europeos. Pero en mayor medida el eje de la innovación se fue desplazando hacia Estados Unidos, con emprendedores como Edison o Bell a fines del siglo XIX, y ya en el inicio del siglo XX con los hermanos Wright y Henry Ford, entre otros.

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La caracterización de las compras de bienes de consumo durables, como compras discrecionales.

 

Se desarrolla a continuación la tercera clave para comprender el sustrato teórico del Indice de Confianza de los Consumidores. A tal fin se analizarán las principales características del proceso de compra de los bienes discrecionales. Tal como se explicó en el post anterior:

  • Los bienes discrecionales según Richard Curtin, son las viviendas, automotores y otros bienes durables.

  • La compra de bienes discrecionales depende de la capacidad y del deseo de compra de la gente.

 

Veamos las variables que explican el proceso de compra de los bienes de consumo durable, y cómo ayudan a una mejor comprensión del ICC:

 

  1. Las compras de bienes de consumo durables son de carácter discrecional.

  2. Su proceso de compra es mucho más complejo que en las compras rutinarias.

  3. En épocas de recesión se tiende a prolongar la vida útil de este tipo de bienes.

 

1. Las compras de bienes de consumo durables son de carácter discrecional.

 

George Katona subdivide a los gastos de consumo de las familias en:

  • Compras rutinarias.

  • Compras discrecionales.

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La reformulación que efectúa sobre el consumo agregado.

 

 

 

1.     La reformulación que efectúa sobre el consumo agregado.

 

En primer lugar se presentará la función macroeconómica de consumo keynesiana explicitada en su Tratado General de 1936, como antecedente teórico a todas las demás. En segundo término, en forma muy breve, se reseñarán los principales desarrollos teóricos elaborados con posterioridad a fin de dar respuesta al “Dilema del Consumo”; llegar finalmente a las propuestas iniciadas por Katona, a partir de 1946.

 

·        La función de consumo keynesiana:

 

J. M. Keynes, considerado el fundador de la macroeconomía moderna, presenta en su libro: “Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero” (1936) una propuesta alternativa a la escuela económica clásica. Uno de los puntos esenciales de su trabajo se relaciona con la forma en que la economía, ante situaciones de desequilibrio, logra retornar al equilibrio. Frente a los elevados niveles de desempleo, observados a principios de la década de 1930, dice el autor, que: El objetivo final de nuestro análisis es descubrir lo que determina el volumen de ocupación”.

A tal efecto, es esencial analizar el comportamiento de la demanda agregada, partiendo del consumo de las familias como su componente más significativo:

 

“El bosquejo de nuestra teoría puede expresarse como sigue: cuando aumenta la ocupación aumenta también el ingreso real de la comunidad; la psicología de ésta es tal que cuando el ingreso real aumenta, el consumo total crece, pero no tanto como el ingreso”.

 

La función de consumo de Keynes, parte de la siguiente premisa, que  expresa en los siguientes términos:

 

“La ley psicológica fundamental en que podemos basarnos con entera confianza, tanto a priori partiendo de nuestro conocimiento de la naturaleza humana como de la experiencia, consiste en que los hombres están dispuestos, por regla general y en promedio, a aumentar su consumo a medida que su ingreso crece, aunque no en la misma proporción. Esto quiere decir que si C8 es el monto del consumo e Y8 el ingreso (ambos medidos en unidades de salarios), C8 tiene el mismo signo que Y8 pero es de menor magnitud, es decir dC8 / dY8 es positiva y menor que la unidad”.

 

 

El consumo agregado, depende del ingreso corriente y esa relación tiene un parámetro superior a cero pero inferior a uno – “crece, pero no tanto como el ingreso” -. Esta relación se denomina Propensión Marginal a Consumir, – y refleja cómo se incrementa el Consumo ante incrementos en su variable explicativa el Ingreso –. Queda expresado de la siguiente forma:

 

C = Co + c.Yd

 

Donde la función consumo es una recta con una ordenada al origen Co  – Consumo autónomo –  y una pendiente dada por c, la Propensión Marginal a Consumir, de orden positiva pero menor que la unidad y su variable independiente el Ingreso corriente disponible. Esta forma de la función consumo, hará que la incorporación del segundo componente de la demanda agregada – la Inversión -, actúe multiplicando su efecto sobre el nivel de actividad de la economía. El valor del multiplicador de la inversión depende en forma inversa del valor de la Propensión Marginal a consumir.

 

Keynes si bien explicitó la función de consumo de esta forma, expuso una serie de factores objetivos y subjetivos que podrían afectarlo. Se presentan a continuación pues serán de interés para el tratamiento del tema a posteriori:

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Se presentan a continuación, las principales claves para comprender el sustrato teórico del ICC. A tal fin se seguirán las ideas desarrolladas por George Katona, el primer investigador sobre este tema y por Richard Curtin, su continuador como Director del Survey Research Center de la Universidad de Michigan. Fue en esta Universidad donde Katona realizó desde el año 1946 las encuestas para desarrollar el Indice de Sentimiento de los Consumidores.     

 

·        Claves para comprender el ICC:

 

1.     George Katona era un psicólogo no un economista.

 

2.     La reformulación que efectúa sobre el consumo agregado.

 

3.     La caracterización de las compras de bienes de consumo durables, como compras discrecionales.

 

4.     Las investigaciones se inician en Estados Unidos, una sociedad afluente.

 

5.     Las investigaciones econométricas con datos del ICC.

 

6.     Críticas y Limitaciones del ICC.

 

7.     Cambios en la economía y en la sociedad que impactarán sobre la metodología del ICC.

 

 

1.     George Katona era un psicólogo no un economista.

 

Nació en Hungría el 6 de noviembre de 1901. En 1921 recibió el Doctorado en Psicología Experimental en la Universidad de Gottingen, siendo alumno de Georg Elias Muller.

 

La experiencia de la hiperinflación alemana de 1923, lo impulsó a estudiar las interacciones entre la economía y la psicología en la dinámica social, en particular el mecanismo de realimentación de los incrementos de precios en escenarios de muy de alta variación, caracterizando a esta situación:…“Como un proceso de histeria contagiosa”.

En 1926 se trasladó a Berlín donde trabajó como editor asociado del “Der Deutsche Volkswirt” (El Economista Alemán). A partir del año 1929 comenzó a desempeñarse  como corresponsal del Wall Street Journal de Nueva York. En dicho período inició su contacto con la escuela de psicología gestáltica participando en investigaciones dirigidas por Max Wertheimer en Berlín, iniciando el estudio de la percepción. En el año 1933, cuando el periódico en el cual trabajaba es confiscado por el gobierno de Hitler, decidió emigrar a Estados Unidos.

 

En Nueva York trabajó como asesor económico en un estudio de Wall Street, hasta lograr en 1938 una beca de la Corporación Carnegie que le permitió dedicarse a la investigación en psicología.

Los principales referentes de la escuela gestáltica: Max Wertheimer. Kurt Lewin y Kurt Koffka, también emigraron a Estados Unidos y continuaron manteniendo su relación con Katona, en particular dentro de la Nueva Escuela para la Investigación Social de Nueva York.

George Katona publicó en 1940 el libro: La organización y la memorización de Estudios en Psicología de la enseñanza y el aprendizaje, siguiendo la postura de la escuela de gestalt. Escuela que luego de iniciar sus investigaciones con la percepción, como base del conocimiento; evolucionó hacia el tratamiento de temas como la  enseñanza y el aprendizaje.

 

Dada la importancia que tuvo en la obra de Katona esta escuela de psicología se presentan a continuación sus principios básicos:

§        La escuela de gestalt o teoría de las formas, fue iniciada por Max Wertheimer en 1910 en el Instituto Psicológico de la Universidad de Frankfurt, con sus  investigaciones sobre la percepción visual del movimiento.

§        Para esta escuela la percepción es el proceso fundamental de la actividad mental. Las otras actividades psicológicas – el pensamiento, la memoria, etc. – dependen del correcto funcionamiento de los procesos en que se organiza la percepción.

§        Los procesos de aprendizaje, de acuerdo a los términos gnoseológicos de Kant que sirven de base a esta escuela, dependen de los juicios a priori, o sea de ideas innatas. La forma de organizar las sensaciones, la percepción, es innata y es la función que permite el conocimiento. La percepción establece un orden mental, que determina el ingreso de información y permite que se transforme en abstracciones. Sin esta organización, los seres humanos viviríamos un caos de flujos de información sensorial imposible de manejar.

§        Estas investigaciones demuestran que la percepción es un fenómeno global, pues entre la sensación y la formación de la idea hay un proceso interno adicional de “organizar” la imagen, no es sólo la suma de los elementos sensoriales.

§        La gestalt estudió la actividad psíquica en su integridad, la frase más conocida que define a esta escuela es:“El todo es mayor que la suma de las partes´´. Su  propuesta evidencia una clara diferenciación con las escuelas precedentes como la de Wundt. Titchener, Thorndike y Watson, ligadas a la visión del asociacionismo.

 

El asociacionismo, de origen en Aristóteles, fue desarrollado por John Locke en su obra “Ensayos sobre el Entendimiento Humano” en 1690, trabajo donde se sientan las bases del empirismo.

Dado que para Locke no hay ideas innatas, dedica especial interés en estudiar cuál es su génesis. Su punto de partida es que las ideas surgen a partir de la experiencia. A través de los sentidos conocemos un objeto – por ejemplo una flor, su olor, su tacto, su color, su forma, etc. – para Locke cada una de estas sensaciones es una idea simple, un  átomo de conocimiento. La idea de la flor, es una idea compleja que se forma por la relación de las ideas simples que lo componen. Este proceso guiado por determinadas leyes, como las de semejanza, contigüidad y causalidad, se denomina asociacionismo.

Dado que algunos principios importantes del asociacionismo, fueron desarrollados por James y John Stuart Mill, que tuvieron relevancia dentro de la escuela económica clásica, se reproduce a continuación la explicación que realiza Michel Foucault en su trabajo “La Psicología de 1850 a 1950”:

“…Bajo su diversidad, las psicologías del fin del siglo XIX poseen como rango común el tomar prestado de las ciencias de la naturaleza su estilo de objetividad, y el buscar, dentro de sus métodos, su esquema de análisis.

1) El método físico – químico. Es el que sirve de común denominador a todas las psicologías de la asociación y del análisis elemental. Lo encontramos definido con la mayor nitidez en la Logique de J.S. Mill y en su Preface to James Mill´s Analisys. Los fenómenos del espíritu tanto como los fenómenos materiales exigen dos formas de investigación: la primera intenta, a partir de los hechos, acceder a leyes más generales según el principio de la universalización newtoniana; la segunda, al igual que el análisis químico para los cuerpos compuestos, reduce los fenómenos complejos a elementos simples. La psicologia tendrá entonces la tarea de reencontrar en los fenómenos más complejos del pensamiento los segmentos elementales que los componen”.

 

En forma diferente a esta metodología la psicología de la gestalt, realiza un análisis global y holístico, partiendo que los seres humanos tenemos ideas innatas, junto al conocimiento experimental. La mente no es solo una tabla rasa, sino que tenemos conocimientos aprendidos.

Katona se desempeñó como fellow de la Fundación Guggenheim conduciendo investigaciones sobre la economía en tiempos de guerra y publicó en 1942 ‘Guerra, sin inflación:el enfoque de los problemas psicológicos de la economía de guerra’.

Con posterioridad dedicó sus obras al tema de la psicología económica, destacándose los siguientes títulos:

  • Control de precios y los negocios. Bloomington, Ind.: Principia Prensa, 1945.
  • Análisis psicológico del comportamiento económico. Londres-Nueva York-Toronto 1951.
  • Contribuciones de los métodos de encuesta para la economía. Nueva York:  Columbia Univ.Press, 1954 Prensa, 1954.
  • El comportamiento de los consumidores y empresarios: la relación entre economía, psicología y psicología social. Tübingen: Mohr, 1960.
  • El poder del consumidor. Düsseldorf: Econ-Verl., 1962.
  • La sociedad de consumo masivo. New York, NY: McGraw-Hill, 1964.
  • El consumo masivo. Viena: Econ-Verl., 1965.
  • Dos caminos hacia la prosperidad. Düsseldorf: Econ-Verl., 1971.
  • Psicológica economía. New York, NY: Elsevier, 1975.
  • Una nueva era económica. New York, NY [ua]: Elsevier, 1978.

 

En 1946 Katona, Rensis Likert, Angus Campbell y otros investigadores sociales, iniciaron los estudios mediante encuestas para detectar los Sentimientos de los Consumidores en la Universidad de Michigan, relacionándose con dicha Institución hasta su retiro.

 

En estos trabajos de investigación social se observa la influencia de Kurt Lewin, considerado uno de los padres de la psicología social moderna, quien también era parte de la escuela gestáltica alemana, refugiada desde 1933 en Estados Unidos. Lewin desarrolló su “teoría del campo”, enfatizando en los procesos cognoscitivos. Buscó, en términos prácticos, la relación entre el individuo y la sociedad a través del estudio de la dinámica de grupos, utilizando en forma conjunta el método experimental, de raíz psicológica y los estudios mediante encuestas e investigador interviniente u observador participante.

Uno de sus principales campos de estudio fueron las formas en que las personas cambian sus actitudes en respuesta a su medio social, tema que influiría sobre el trabajo de Katona.

Los trabajos desarrollados por Lewin en Psicología Social durante el período de la Segunda Guerra Mundial a solicitud de las autoridades de EEUU, referidos a la propaganda bélica y a las respuestas sociales al racionamiento, abrieron un mayor campo de trabajo. Tal es así que el Indice de Sentimiento de los Consumidores surgió a partir del encargo de la Reserva Federal, para estudiar la compra de títulos públicos.

Katona incluyó en el estudio del comportamiento de los consumidores, las actitudes previas, el ambiente socio-económico y su percepción por parte de los encuestados, y finalmente las actitudes modificadas en función de la información que reciben los consumidores del entorno económico.

Partió del principio de retroalimentación, donde los cambios en el medio económico alteran la conducta de los consumidores, y a su vez estas nuevas conductas modifican las condiciones económicas preexistentes, de forma que los resultados obtenidos se refieren a un tiempo y a un espacio.

 

En síntesis una de las características de la propuesta de George Katona, es que surge de los estudios realizados por un psicólogo de la escuela de la Gestalt, teoría con bases gnoseológicas kantianas y una visión holística. Esta propuesta se diferencia de las principales teorías económicas cuyas bases metodológicas se enraizaban en su origen en  el empirismo inglés.

 

En las siguientes entregas se continuará desarrollando las restantes claves para comprender los sustentos teóricos de los Indices de Confianza de los Consumidores.